¿Cómo sobrevivir a los delirios arancelarios de Trump?
La batalla comercial ha comenzado. El presidente estadounidense, Donald Trump, aprobó hace unos días unos aranceles del 25% a las importaciones de aluminio y acero que ponen en peligro la potente industria europea desarrollada en torno al estratégico sector de las materias primas.
Y Europa no esperó. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Leyen, aprobó, a modo de inteligente respuesta, 26.000 millones de euros en aranceles a productos muy concretos de la economía doméstica de estados relevantes como Louisiana, Nebraska, Kansas o Alabama. Esto se traduce en un gran jarro de agua fría para el comercio de bebidas alcohólicas, ropa o soja hacia Europa, uno de sus socios preferentes en materia importadora.
La lucha ha continuado en las últimas horas con el anuncio del inquilino de la Casa Blanca de la aprobación de aranceles por valor de un 200% en bebidas espirituosas como el vino o el champagne, prestigiosos productos europeos que EEUU importa de forma considerable. Un agujero para las cuentas europeas que, vista la actitud de Trump, va a tener que ser contrarrestado rápidamente y con dureza por las instituciones europeas.
Los Jóvenes Federalistas Europeos (JEF España) nos oponemos a este enfrentamiento económico radical promovido por el trumpismo, que no beneficia a ninguno de los dos lados del Atlántico. No obstante, dado que el bombardeo arancelario de Washington no parece frenarse, el continente europeo debe continuar respondiendo con firmeza y eficacia mediante agresivas medidas de corte impositivo que estrangulen la primera economía del planeta.
El camino desde Bruselas debe ser en un primer momento la diplomacia, pero si ésta desaparece, las acciones habrán de escalar a otros niveles, poniendo en el objetivo sectores clave del país, frágiles y muy expuestos al voto republicano, obligando al magnate a parar en seco su desnortada ofensiva.