Fábulas federalistas: Ansiedad, TikTok y el caos moderno
“Son las 22:00 de otro miércoles cualquiera en el sofá. Mientras engulles la cena para poder irte a dormir más pronto que tarde, repasas mentalmente la lista de tareas que tienes por delante. El jueves te has apuntado a clase de yoga, pero no sabes si llegarás a tiempo. El viernes deberías hacer la compra y quedar con tus amigos. El sábado te gustaría hacer algo interesante, pero tienes tareas pendientes del máster al que decidiste apuntarte en septiembre. Y el domingo te toca poner lavadoras, limpiar y organizar las comidas para el resto de la semana.
Tienes la televisión de fondo, quizá para sentir compañía o simplemente para no escuchar a tus compañeros de piso. No sabes si estás viendo los informativos o La Isla de las Tentaciones. Te suena que las noticias ya han pasado: algo sobre Trump, algo sobre Europa y otra trifulca en el Congreso de los Diputados. Para variar.
En ese momento, algo se remueve en tu mente. Dejas a un lado el scroll infinito de TikTok y te das de bruces con la realidad: ¿qué está pasando? ¿En qué momento la edad adulta te ha devorado hasta el punto de que la información del mundo exterior te resulta ajena y molesta? ¿O la culpa es del sistema?
Te sorprende la facilidad con la que has abandonado todo: leer las noticias, escuchar ese podcast que tanto te gustaba, acudir a conferencias y eventos que te recordaban que enfrascarte durante horas en una ponencia sobre un tema que te apasiona te hacía feliz.
Hoy tu rutina es la misma: cronometrada, inflexible, automática. Sientes que no disfrutas de nada porque no hay nada de lo que disfrutar. Escuchas que la gente tiene ansiedad, pero tu único problema es que te cuesta dormir. ¿Tendrá algo que ver?
Entre tus cavilaciones y otra buena sesión de TikTok, han pasado dos horas. Sin saber cómo, estás más cerca de la una de la madrugada que de la medianoche, y te dispones a irte a dormir. Mientras tanto, el enésimo libro que te has comprado sigue mirándote desde la estantería. No tienes tiempo, no puedes leer. Mañana la alarma, irremediablemente, sonará temprano y solo un café te hará sentir que aún tienes vida.”
Si este relato te suena—si en su totalidad o en una proporción, valga la redundancia, desproporcionada, se parece a tu día a día—has llegado al lugar indicado. Sé lo difícil que es tratar de llegar a todo y no poder hacerlo. También sé que no es tu culpa, que cuando la tensión cognitiva te atrapa, ni la pasión es capaz de sacarte de ese estado de agotamiento perpetuo.
Pero ¡tranquilidad! He venido a hacerte la vida más fácil: a ponerte al día en cuestión de minutos con mis fábulas de la actualidad. Sin apenas darte cuenta, podrás mantenerte informado, informada o informade sobre lo que está sucediendo más allá de tu rutina y de las redes sociales.
En Fábulas Federalistas, queremos que no te pierdas nada, pero también que te lleves un aprendizaje. Queremos que tomes una píldora de información y que te vayas a dormir (o que empieces tu día) sabiendo un poco más que ayer. No podemos ofrecerte los análisis más pormenorizados, pero sí información concisa, contrastada y con un toque de humor que te ayudará a desconectar de la rutina y reconectar con el mundo en cuestión de minutos.
Aquí venimos a hablar de todo: de lo que te afecta y de lo que crees que no. De esas cuestiones que siempre has querido entender pero que nunca has tenido tiempo de investigar. Y aunque no te convertirás en un experto en la materia, al final de cada artículo habrás aprendido algo con lo que, al menos, podrás hacerte el interesante a la hora del café con tus compis del trabajo.
Fábulas Federalistas es un proyecto que se adapta al ritmo de vida actual y que entiende que la democratización del conocimiento debe contemplar las barreras que impone nuestro propio sistema. La extrema falta de tiempo es una de ellas. Por eso, queremos ofrecerte una fórmula amena, a caballo entre el aprendizaje y el entretenimiento, con información veraz y libre del eco de las fake news.
Tendrás tantas ganas de leernos que la espera se te hará eterna, pero... ¡PROMETEMOS ESTAR A LA ALTURA!
La moraleja de hoy:
“No por mucho producir, mejor te vas a sentir”
Vivir en la inercia de la rutina nos hace sentir productivos, pero a menudo nos desconecta de lo que realmente nos interesa. Mantenerse informado y satisfacer nuestra curiosidad no debería suponer un lujo ni una carga, sino un ejercicio de conexión con el mundo. En un sistema que nos empuja a la desconexión, aprender, cuestionar y compartir conocimiento es un pequeño acto de resistencia