Es hora de expandir el G7: un Occidente más representativo

Durante cincuenta años, el G7 ha sido el principal foro de coordinación económica y estratégica entre las principales democracias avanzadas del mundo. Sin embargo, en una era de realineamiento geopolítico, cambios en el poder económico y crecientes disputas sobre el orden global, la composición actual del G7 está obsoleta. Para reflejar mejor la realidad del siglo XXI y fortalecer el orden internacional liderado por Occidente, el G7 debería ampliarse y convertirse en un G10, incorporando a España, Australia y Corea del Sur.

La necesidad de un Occidente más representativo

Zbigniew Brzezinski, uno de los principales pensadores estratégicos de la era moderna, abogó por una expansión de Occidente más allá de su núcleo tradicional del Atlántico Norte. Reconoció que la alianza transatlántica por sí sola no sería suficiente para garantizar la estabilidad global y promover los valores occidentales en un mundo cada vez más multipolar. En su lugar, defendió una coalición más amplia que incluyera socios democráticos capaces de reforzar los fundamentos estratégicos, económicos e ideológicos del orden liderado por Occidente.

El G7, tal como está constituido, es un club exclusivo dominado por el consenso atlántico posterior a la Segunda Guerra Mundial: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón. Si bien estos países siguen siendo esenciales, la capacidad del G7 para establecer la agenda global se ve cada vez más socavada por su limitada representación de las principales economías democráticas. La exclusión de naciones clave alineadas con Occidente debilita la legitimidad del grupo y su capacidad para responder eficazmente a los desafíos globales.

Miembros actuales del G7 (azul), y la Unión Europea como miembro de facto (turquesa)

¿Por qué España, Australia y Corea del Sur?

La adición de España, Australia y Corea del Sur haría que el G7 fuera más representativo de la alianza occidental en su conjunto, manteniendo su cohesión y eficacia. Cada una de estas naciones aporta un peso económico significativo, influencia geopolítica y una alineación con los valores democráticos y liberales.

- España: Como la cuarta economía más grande de la Eurozona, un actor clave en los asuntos de la UE y una economía en crecimiento en un momento de estancamiento económico europeo, el papel de España en la gobernanza global suele pasar desapercibido. Su inclusión reforzaría la dimensión europea del G7 y fortalecería las relaciones transatlánticas. La influencia de España en América Latina, así como sus lazos con otros países de África y Asia como Marruecos y Filipinas, la convierten en un puente esencial entre Occidente y gran parte del sur global, similar a otros países del G7 como Reino Unido y Francia. La presencia de España en un G7 ampliado ayudaría a mejorar la posición de Occidente en regiones críticas que adquieren cada vez más importancia en el mundo.

- Australia: Como una potencia clave en el Indo-Pacífico, Australia está profundamente integrada en la arquitectura de seguridad occidental a través de alianzas como AUKUS y los Cinco Ojos. A

medida que las tensiones geopolíticas en el Indo-Pacífico aumentan, la presencia estratégica de Australia en la región es indispensable para los intereses de seguridad de Occidente. La inclusión de Australia en el G7 garantizaría que el Indo-Pacífico reciba la atención que merece en los más altos niveles de la gobernanza económica global, además de agregar una voz fuerte alineada con los intereses occidentales en una región geográficamente distante.

- Corea del Sur: Como una de las economías más grandes del mundo y una potencia tecnológica, el peso económico de Corea del Sur es innegable. También es un estado en primera línea en la competencia entre los modelos de gobernanza democrática y autoritaria, particularmente en su posicionamiento frente a China y Corea del Norte. La participación de Corea del Sur en un G10 reformado fortalecería la capacidad del grupo para abordar desafíos tecnológicos y de seguridad críticos, así como para ampliar el núcleo de la arquitectura económica y de seguridad occidental en Asia, donde actualmente Japón es el único miembro del G7. La posición de Corea del Sur como potencia tecnológica y su integración con las economías occidentales la convierten en una candidata ideal para un papel más destacado en el mundo.

Firma del acuerdo mutuo de defensa de Australia y Corea del Sur, en Canberra, 2021

Fortaleciendo el orden liderado por Occidente

Un G10 ampliado proporcionaría una plataforma más legítima y efectiva para abordar problemas globales como la resiliencia económica, la innovación tecnológica, la coordinación en seguridad y el cambio climático. También enviaría un mensaje claro de que el orden liderado por Occidente es adaptable e inclusivo, capaz de integrar nuevos socios que comparten sus valores y prioridades estratégicas.

Algunos críticos podrían argumentar que la expansión corre el riesgo de diluir la efectividad del G7 al aumentar los desacuerdos internos. Sin embargo, el G7 ya es un foro de formulación de políticas basado en el consenso. Agregar a España, Australia y Corea del Sur—países que ya cooperan estrechamente con los miembros existentes del G7—no introduciría divisiones fundamentales, sino que reforzaría la capacidad del grupo para actuar como una fuerza unificada en los asuntos globales. Además, mejoraría el prestigio internacional, la eficacia y la percepción del grupo como el foro global más relevante para el debate sobre los problemas actuales. En un momento en que los BRICS continúan expandiendo su influencia y membresía, es crucial expandir el núcleo de los estados miembros de Occidente como una forma de afrontar los desafíos del mundo actual.

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